Recuerdo muy bien el tiempo cuando esperaba a mi primera Princesa, yo, aún seguía trabajando en el aeropuerto de Lima, embarcando pasajeros, recibiendo los vuelos con mi panzita, muy activa de un lado a otro.
Como toda embarazada, eres el centro de atención para toda persona, en particular, con las amistades del trabajo, más que una mamá con experiencia, me aconsejaba o decía lo que debía hacer con la llegada de mi hija, y como toda madre primeriza, que no sabe, los consejos eran muy bien recibidos. Unos de estos tantos consejos, era, que "no debería acostumbrar a mi hija a los brazos", porque le estaría mal-acostumbrando, otro "no permitas que duerma contigo en tu cama", porque podrías ahogar o el famoso "si llora, déjalo en su cuna" porque así fortalecera sus pulmones, y lamentablemente, les confieso, que llegué a seguir esos consejos, que pensé que serviría, pero vi que la que mas sufría era mi hija y yo también.